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Integrar a cada alumno en el colectivo humano es más que sólo una buena idea

“Las interacciones sociales pueden ser un estímulo para el cerebro. Cuando perteneces a un grupo la parte del cerebro que muestra placer se ilumina. Cuando esto no sucede sentimos dolor en el cerebro: dolor físico.”
Moran Cerf

Duele no sentirse parte de un colectivo. Duele en el cuerpo, dice la ciencia. Y no sólo eso. No sentirse perteneciente a un colectivo, sentirse discriminado, puede provocar furia. Enojo que puede desatar en violencia, o lo que en nuestros tiempos llamamos bulling.

La escuela es un lugar donde los niños/adolescentes pasan la mitad de sus días y la convivencia e integración con extraños se hace un reto cada vez mayor con el uso de dispositivos electrónicos en casa y ahora en algunas escuelas que lo consideran como parte de su currícula escolar. Comprobado está que los aparatos electrónicos provocan falta de empatía porque se pierde el contacto entre seres humanos. La sociedad se ha vuelto cada vez más individualista (sólo tienes que voltear a ver a tus vecinos o a las personas con las que te cruzas en la calle). Pareciera que vivimos en mundos distintos, con recursos e intereses distintos. Pero la realidad es otra. Todos vivimos en un mundo, La Tierra, y tenemos los mismos recursos, y según la pirámide de Maslow tenemos las mismas necesidades. ¿Entonces? ¿Qué nos pasa?

Evidencia científica refleja que si nos integramos como grupos humanos y servimos a los demás seremos más felices, nos sentiremos más apreciados y valiosos.

Suena muy sencillo, y sí lo es. Los educandos se sienten más motivados en un ambiente donde se sienten integrados, bienvenidos. Tendrán más disposición a estar y a aprender. Además, como plus: serán más felices.

Los maestros son expertos en materias técnicas pero nunca se les dijo que el reto más importante sería tratar con los humanos a los que se les iba a enseñar esas materias. Y los humanos somos seres complejos. Cada uno viviendo un mundo distinto, desde niños.

Y ya hay mucho trabajo avanzado: hay herramientas que facilitan la integración de grupos humanos (He invertido los últimos 15 años de mi vida viendo de primera mano cómo humanos se integran, y de pronto viven mejor, y sí, son más felices.) Los maestros no tienen que iniciar desde cero, inventar o descubrir el hilo negro. Sólo aplicar herramientas que ya han sido probadas: funcionan.

La necesidad crece cuando un grupo ya está integrado y llegan alumnos nuevos. La integración de cada individuo a un colectivo no es algo “natural”. Se hacen grupitos y un niño/adolescente la puede pasar muy mal por semanas o meses, hasta años si no es integrado por las cabezas, los líderes (maestros) de esa comunidad que deberían interesarse por integrar a todos y cada uno de su comunidad.

Hace poco una maestra me decía: “los niños tienen que buscar su integración, su lugar”. Me parece hasta cruel decir “que se integren solos”, habiendo tanta información de las consecuencias que puede tener que un niño/adolescente nunca se sienta integrado, por las razones que sean. Esperar que los niños / adolescentes se integren solos es desperdiciar años de conocimiento a la basura. Claro, los individuos se han logrado integrar pero es mucho más fácil a que un maestro lo haga, con herramientas y conocimiento a que lo hagan ellos solos. Ellos no saben cómo y la historia nos demuestra que no lo hacemos tan bien: nos reunimos con las personas con las que tenemos cosas en común, pero, y ¿los demás? ¿Cuándo vamos a empezar a integrarnos a todos?

Ventajas

La integración de cada individuo en un colectivo provoca que sientan apreciados, valiosos, que puedan ser ellos mismos, que se sientan en un espacio seguro, con confianza de preguntar si es que tienen dudas e interés por aprender. Esto puede marcar la diferencia de querer ir a la escuela o perder su interés por ella. La invitación es tomar unos minutos de las clases regulares y crear un ambiente y una cultura de confianza, de integración y apreciación por uno mismo y por los demás.

Entonces, ¿por qué los docentes no invierten tiempo en integrar a los estudiantes en el colectivo humano? Mi teoría es que es por falta de tiempo y desconocimiento. ¿Tan fácil: integro a los alumnos y se mejora el ambiente del grupo? Así es, pero no una sesión de integración y ya. Hay que pensar en una propuesta a largo plazo. Una iniciativa sistémica.

¿Por dónde empezar?

Prevención:

  • Dinámica de integración en el nuevo ciclo,
  • Realizar un protocolo de integración cuando algún niño nuevo llega a la escuela. (Dinámica de integración más allá de presentarse con el nombre, aunque sólo vaya a un día de prueba a la escuela)
  • Asignar a un acompañante para los primeros días de la escuela (que le enseñe dónde está todo, y las dinámicas de la escuela, que haya una lista para que cubra cosas importantes como: dónde está el baño, dinámicas del grupo, reglas, etcétera).
  • Tener un termómetro para medir el estado emocional de los alumnos diario. (Un calendario por día que muestre sus estados de ánimo.)
  • Darles la bienvenida siempre que lleguen al salón de clases (de ser posible con una sonrisa).
  • Llamarlos por su nombre (como les gusta que les llamen).
  • Cambiar de participantes de equipos (no siempre que trabajen las mismas personas).
  • No culpar a todo el grupo por alguna mala conducta de alguno de los compañeros (esto crea separación y no unión, no confundirlos con la palabra equipo, castigarlos por lo que hizo uno no es ser equipo).
  • Facilitar sesiones por lo menos una vez a la semana para conectar como humanos, o unos minutos diario para que se miren, y platiquen de ellos, de sus intereses.
  • Que se conozcan más allá del nombre todos los integrantes del colectivo (dinámica mapa personal).

Detección de aislamiento:

Estas sencillas preguntas te ayudarán a evaluar si los niños en tu comunidad se sienten vistos, tomados en cuenta e integrados:

  • ¿Hay niños/adolescentes que no encuentran fácilmente un equipo para trabajar cuando asignan trabajos en grupo?
  • ¿En el receso o recreo hay niños/adolescentes que se quedan en un lugar aislado o que no tienen interés de salir?
  • ¿Algún niño/adolescente de tu comunidad se ve desanimado en su espacio de trabajo?
  • ¿Hay niños/adolescentes que se quedan en el receso solos?

Si contestas sí a alguna de estas preguntas, es momento de realizar algún protocolo de integración (acércate a nosotros).

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Referencias bibliográficas:

Carroll, K. (2019), a kids book about belonging, USA: a kids book about.
Clark, Timothy R. (2020), The 4 Stages of Psychological Safety: Defining the Path to Inclusion and Innovation, Berrett-Koehler Publishers, Kindle Edition.
Smith, D., Fisher. D., Frey, N. et al (2024), Belonging in School. Creating a place where kids want to learn & teachers want to stay, California: Corwin Press.
Theunissen, M. (2013), El otro. Estudios sobre la ontología social contemporánea, Ciudad de México: FCE.
Wise, S. (2022), Design for belonging, How to build inclusion and collaboration in your communities, Emeryville, California: Ten Speed Press.

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