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Mapas personales

¿Por qué es importante conocernos como personas? ¿Por qué podría ser relevante y por qué los docentes tendrían que invertir tiempo en que los alumnos se conozcan como humanos? ¿Por qué compartir parte de nuestra vida con las personas con las que convivimos todos los días podría traernos beneficios?

Son preguntas sencillas: centrarnos en las personas, más allá de las actividades que realizamos con ellas, ayuda a mejorar las interacciones entre ellas; aporta bienestar, nos hace sentir que estamos a salvo, que la persona que está enfrente tiene algo en común conmigo, o que sencillamente la conozco como humana. Así de simple.

Las personas son emociones. Las emociones son las que hacen que conecten los colectivos humanos. Más allá de las palabras y de las acciones, está nuestro interior, ese que sólo compartimos con algunos y hace que, sin saber cómo, nos sintamos ligados con ellos.

Entonces, ¿por qué no todos compartirmos parte de nuestra vida a otros? Porque hemos aprendido que el otro es otro, y debo desconfiar de él. Porque o estoy compitiendo, o tengo que demostrarle “algo”. Pero esto lo podemos cambiar.

Dinámica

Recomiendo que los líderes de algún colectivo pongan en práctica este ejercicio con sus grupos y con las personas que se incorporen a ellos (cuando el equipo ya está integrado y llega alguien nuevo, a veces es difícil abrirse, ganar confianza y crear un ambiente con seguridad psicológica, y esto podría ayudar).

¿Cómo funciona?

Esta práctica consiste en dibujar un mapa con tu información personal, y puedes escribir en él lo que quieras incluir (no vas a compartir tu más grande trauma o secreto pero sí información general), como por ejemplo, deporte favorito, película favorita, libros favoritos, superhéroe favorito, integrantes de tu familia, si tienes mascota y cómo se llama, materia favorita, y compartirlo con los miembros de salón.

Esos aspectos de nuestras vidas que normalmente no mostramos a las personas de entrada.

La primera vez que utilicé esta práctica, hice yo misma el mapa personal (para poder utilizarlo como ejemplo de cómo hacerlo en las organizaciones) y lo compartí con mi mejor amiga (desde hace más de 15 años), y ella se sorprendió por detalles de mi vida personal que no conocía (hasta ese momento). ¡Así que esta práctica funciona!

Es una forma eficaz para que las personas se conozcan entre sí, en poco tiempo, y encuentren puntos en común sobre sus gustos e intereses. Conocernos e identificar intereses en común es el objetivo.

Podría ser como «un nuevo comienzo» con salones que llevan tiempo juntos pero que no han dedicado tiempo a conectar, por lo que esta práctica les permitirá conocerse y empezar a verse como humanos.

Paso a paso:

Antes de la sesión:

Recomiendo llevar a la sesión un ejemplo de tu mapa personal (sí, con tu información, ¡ja!).
Papel blanco y plumones de colores.

Durante la sesión:

Explica a los alumnos el objetivo de la actividad, muéstrales el ejemplo y pregúntales si quieren participar.


Comparte los papeles blancos y dales entre 5 y 7 minutos.

Cuando se acabe el tiempo, avísales e invita a los participantes a compartir sus mapas personales (si son pocos participantes) o, tal vez (si tienes tiempo suficiente), puedes jugar con la información que tengas (yo he jugado con la información; puedes pedirles que busquen personas que tengan los mismos intereses que ellos; y también, puedes pedirles que peguen su mapa personal en una pared para que todos puedan ver todos los mapas personales y buscar coincidencias).

Después de la sesión:

Utiliza esa información. Juega con los mapas personales, plantea retos, diviértete e integra a los alumnos con ello.

Verán sus coincidencias y empezarán a hablar de ellas. Es como una práctica mágica que elimina barreras y permite a las personas verse unas a otras como personas.

Si quieres que realicemos esta dinámica en tu escuela, escríbenos.

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